Aunque es algo obvio que, para perder peso, es
necesario empezar una nueva dieta y hacer ejercicio; en la práctica es muy
diferente. Según el American Journal of Public Health, sólo el 10% de las
personas que desean perder peso consiguen alcanzar su peso ideal. Basados en
estos datos, te diremos cuáles son esos hábitos que no te dejan bajar de peso y
mantenerlo.
¿Por
qué no puedo bajar de peso?
Restringir demasiado la dieta o permanecer
demasiado tiempo sin comer.
Es un error común creer que cuanto menos coma,
más eficiente será su pérdida de peso. Una mala alimentación ralentiza el
metabolismo. Para mantener tu metabolismo en funcionamiento, come bien y a las
horas regulares de cada comida. Mantén las comidas sanas y balanceadas e
integra frutas en tu dieta.
Además de acelerar tu metabolismo, sentirás
menos hambre y te será más fácil resistir las tentaciones.
Factores
que no te dejan bajar de peso
Además de restringir los alimentos a pasar
mucho tiempo sin comer, otros factores que pueden estar afectado tu pérdida de
peso son los siguientes:
Dormir
mal o más de lo necesario:
Si duermes mal, tu cuerpo tendrá más
dificultades para quemar grasas y calorías. Lo ideal es que duermas entre 7 y 8
horas, así ayudarás a tu metabolismo y tu cuerpo producirá mejor cortisol y
grelina, lo que disminuirá tu sensación de hambre constante.
No
desayunar:
El desayuno se considera la comida principal
del día, pero muchos se lo saltan por pereza o porque no tienen hambre al
levantarse. Al comer adecuadamente en el desayuno, tendrá una disminución del
hambre en las siguientes comidas, reduciendo el riesgo de comer en exceso.
Apuesta
por los refrescos dietéticos:
Aunque el término "sin azúcar" llama
la atención, los refrescos dietéticos se dirigen a los diabéticos y son un
hueco en las dietas destinadas a perder peso. Además, sus ingredientes incluyen
edulcorantes artificiales (que son un obstáculo para la pérdida de peso) y no
poseen ningún nutriente que te ayude a la hora de perder peso.
Intentar
cambiar todos los hábitos a la vez:
Los buenos resultados no aparecen de la noche a
la mañana. Incluso con toda la fuerza de voluntad y el deseo de cambiar, los
hábitos cambian poco a poco hasta que los beneficios empiezan a ser evidentes.
Ten tu propio ritmo y, poco a poco, cambia los hábitos que no te dejan bajar de
peso por una rutina más saludable hasta que tu cuerpo y tu mente se adapten
poco a poco.
Piensa
que cuanto más ejercicio hagas, mejor:
Al igual que tu rutina alimentaria no cambiará
al instante, excederte en los ejercicios no generará resultados milagrosos, ni
un cuerpo escultural con mucho esfuerzo en pocos días de entrenamiento. No hace
falta mucho, sólo que des el primer paso y dejes atrás los viejos hábitos. Cambiar
el sofá por un paseo es una gran iniciativa que aportará numerosos beneficios
para tu salud a largo plazo.
Además, recuerda que si te exiges demasiado en
el entrenamiento y no te alimentas de manera adecuada puede traer consecuencias
no deseadas para ti salud.
Lo mejor es hacer las cosas de manera
balanceada y equilibrada, aumentando el ritmo medida que avanzas con tu
entrenamiento.



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